PERDIMOS TODOS
A propósito de comentarios de muchos
Carolina Romero Jaramillo
Las
elecciones fueron ayer, los resultados fueron los esperados, pero extrañamente
quise pensar que sería diferente. Nunca ha sido diferente, por qué ingenuamente
pensar que lo sería. Esta y mi alma soñadora. El caso es que siempre los
destinos de este país lo han decido la clase política tradicional, representada
en la derecha y ultraderecha, hoy, como hace más de una década, junto al
narcotráfico y los paramilitares. Es triste, inmensamente triste. A través de
estos indignos representantes, la mayoría del Congreso de la República, hemos
perdido gradualmente derechos que se ganaron con la vida de muchos luchadores y
luchadoras. Perdimos con reformas laborales que benefician ampliamente a las
empresas: no pagan horas nocturnas, hacen contratos a dos o tres meses, entre
otros aspectos. En la salud, cero garantías, medicamentos de costo alto y
tratamientos inaccesibles, mientras las EPS se llenan de dinero. Y qué decir del agro, la educación
y la justicia, todo terriblemente peor.
El congreso
actual no va a resolver los problemas que ya se tienen, van a llenar de beneficios
a quienes invirtieron enormes cantidades de dinero en sus campañas. Van a dar
puestos burocráticos y a legislar para que empresarios y multinacionales tengan
la tranquilidad de desarrollar sus negocios, al costo de la vida de Juan
Pueblo. Harán de Colombia una aliada a los proyectos intervencionistas de
Estados Unidos y otros, el escenario para acabar con lo que queda de proyecto o
modelo de gobierno iniciado en Venezuela. Habrá persecución, saboteo y
desaparición de distintos escenarios, de lo que llamó Álvaro Uribe Vélez, una
vez elegido Senador, el “Castro- Chavismo”. Por eso personajes como Petro, con
visión y modelos diferentes al paranarco - neoliberalismo, saldrán de ciertas
esferas y paulatinamente partidos como el Polo Democrático y la Alianza Verde, también desaparecerán. Así como todo colectivo y ciudadano será
señalado y buscarán la manera de darle muerte, a través de las sanción social o
legal o con la misma vida.
¿Qué queda?
Se siente desolación. Pero es necesario continuar, fortalecer los movimientos,
colectivos y liderazgos sociales. Los iniciados en sectores como el educativo y
el agro. Los representantes de los sectores políticos de izquierda deben
propiciar escenarios de formación y participación. Se debe salir a la calle, comentar
en las redes sociales y denunciar en medios alternativos. Gracias a acciones
como estas reformas como las de la justicia y la educación superior no se
dieron. Y desde nuestros espacios pequeños, seguir educando a una ciudadanía
diferente, una contestataria, propositiva, resistente y transformadora ante los
abusos.
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