lunes, 10 de marzo de 2014


  PERDIMOS TODOS

A propósito de comentarios de muchos

Carolina Romero Jaramillo


Las elecciones fueron ayer, los resultados fueron los esperados, pero extrañamente quise pensar que sería diferente. Nunca ha sido diferente, por qué ingenuamente pensar que lo sería. Esta y mi alma soñadora. El caso es que siempre los destinos de este país lo han decido la clase política tradicional, representada en la derecha y ultraderecha, hoy, como hace más de una década, junto al narcotráfico y los paramilitares. Es triste, inmensamente triste. A través de estos indignos representantes, la mayoría del Congreso de la República, hemos perdido gradualmente derechos que se ganaron con la vida de muchos luchadores y luchadoras. Perdimos con reformas laborales que benefician ampliamente a las empresas: no pagan horas nocturnas, hacen contratos a dos o tres meses, entre otros aspectos. En la salud, cero garantías, medicamentos de costo alto y tratamientos inaccesibles, mientras las EPS se llenan  de dinero. Y qué decir del agro, la educación y la justicia, todo terriblemente peor.

El congreso actual no va a resolver los problemas que ya se tienen, van a llenar de beneficios a quienes invirtieron enormes cantidades de dinero en sus campañas. Van a dar puestos burocráticos y a legislar para que empresarios y multinacionales tengan la tranquilidad de desarrollar sus negocios, al costo de la vida de Juan Pueblo. Harán de Colombia una aliada a los proyectos intervencionistas de Estados Unidos y otros, el escenario para acabar con lo que queda de proyecto o modelo de gobierno iniciado en Venezuela. Habrá persecución, saboteo y desaparición de distintos escenarios, de lo que llamó Álvaro Uribe Vélez, una vez elegido Senador, el “Castro- Chavismo”. Por eso personajes como Petro, con visión y modelos diferentes al paranarco - neoliberalismo, saldrán de ciertas esferas y paulatinamente partidos como el Polo Democrático y la Alianza Verde,  también desaparecerán.  Así como todo colectivo y ciudadano será señalado y buscarán la manera de darle muerte, a través de las sanción social o legal o con la misma vida.


¿Qué queda? Se siente desolación. Pero es necesario continuar, fortalecer los movimientos, colectivos y liderazgos sociales. Los iniciados en sectores como el educativo y el agro. Los representantes de los sectores políticos de izquierda deben propiciar escenarios de formación y participación. Se debe salir a la calle, comentar en las redes sociales y denunciar en medios alternativos. Gracias a acciones como estas reformas como las de la justicia y la educación superior no se dieron. Y desde nuestros espacios pequeños, seguir educando a una ciudadanía diferente, una contestataria, propositiva, resistente y transformadora ante los abusos.