sábado, 7 de marzo de 2015

Ser mujer y estar sola…

Carolina Romero Jaramillo

Cuando se desconocen algunos asuntos, siempre habrá quien se aproveche para sacar ganancia. Un ejemplo, reparaciones físicas de la casa. Esto me sucedió esta semana: Contraté a un señor para reparar un daño en mi apartamento. El cobro me pareció excesivo, pese a pedir rebaja y que hiciera una casi irrisoria, la necesidad hizo que aceptara el costo. Luego, cuando lo mencioné a unas personas, por ahí salió la expresión: "claro, eres mujer y te vieron sola". Complejo, ¿no? Pueda que el contratista, que reparó un daño en mi casa, lo haya hecho pensando de esa manera, pero más complicado es que otros evalúen la situación así. Sentí la injusticia en su máxima expresión, por un lado asaltada en mi buena fe y por otro, el pensar que esto pasó por “ser mujer y estar sola”.

Por ello considero importante seguir en la lucha para transformar estos imaginarios. Todavía se piensa que ser mujer y estar sola en muchos casos es una desventaja, una oportunidad para aprovecharla y estar expuestas fácilmente a algún mal. Mucho en qué pensar y trabajar para aportar en este camino a propósito del Día Internacional de los Derechos de la Mujer.

Después de siglos de lucha, los derechos de la mujer siguen en permanente riesgo. A veces siento que fácilmente lo ganado se puede perder. El mundo occidental continúa su modelo patriarcal y mientras se ha avanzado en unos temas, otros siguen sin superarse. Si,  muchas podemos estudiar, ser profesionales, ser independientes económicamente, decidir ser madres o no; podemos vivir nuestra sexualidad y conocer todo nuestro potencial. Pero  muchas no. También, no podemos vestirnos como se nos dé la gana, si tenemos una vida sexual activa nos califican de “putas”, pretenden definirnos por la belleza y no podemos estar solas en algunos sectores o en horas del día porque nos pueden violentar. Adicionalmente en lo laboral difícilmente la remuneración es igual a los hombres, pese a desempeñar las mismas funciones, y se tienen pocas oportunidades de ocupar cargos altos o directivos. En fin, el camino no está ganado, aún falta mucho.

De otro lado, existen muchas otras culturas donde la mujer es un ser inferior a callar, a ignorar y a desaparecer sin ninguna consecuencia. Muy bien lo expuso un reciente artículo llamado “El mundo, un lugar difícil para millones de mujeres” (http://theobjective.com/investigations/es/2015/01/08/el-mundo-un-lugar-dificil-para-millones-de-mujeres?utm_source=Outbrain&utm_medium=cpc&utm_campaign=investigations). Los datos son escalofriantes y por estas mujeres atrapadas y para que lo logrado no se pierda, aún se debe continuar dando la pelea.  

Por todo lo anterior, el Día Internacional de la Mujer debe ser una fecha para evaluar estas situaciones, continuar en proyectos y apuestas sociales y culturales para cambiar estos modelos e imaginarios. Si por estos días pedimos que nos regalen flores, anillos, vestidos, chocolates y otras cosas por el estilo, es porque desconocemos la historia, las luchas de ayer, la de hoy y las que faltan. Además le damos un mensaje equivocado a muchos hombres que también están en la lucha por cambiar sus masculinidades. Ellos aún reclaman su ternura, el derecho a llorar, a disfrutar de la cocina, a tener miedo, a no ser valientes todo el tiempo, a ser débiles, a  no tener que hacer la guerra.

Por tanto, mujeres y hombres, a propósito de estas fechas, lo que debemos hacer es trabajar unidos para redefinir nuestro ser mujer y ser hombre, y defender nuestros derechos, la igualdad desde nuestras diferencias.





foto de: http://cartelesdelmundo-ppatt.blogspot.com/2012/03/8-de-marzo-dia-internacional-de-los.html




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