Ser mujer y estar sola…
Carolina Romero Jaramillo
Cuando se desconocen algunos
asuntos, siempre habrá quien se aproveche para sacar ganancia. Un ejemplo,
reparaciones físicas de la casa. Esto me sucedió esta semana: Contraté a un
señor para reparar un daño en mi apartamento. El cobro me pareció excesivo,
pese a pedir rebaja y que hiciera una casi irrisoria, la necesidad hizo que
aceptara el costo. Luego, cuando lo mencioné a unas personas, por ahí salió la
expresión: "claro, eres mujer y te vieron sola". Complejo, ¿no? Pueda
que el contratista, que reparó un daño en mi casa, lo haya hecho pensando de
esa manera, pero más complicado es que otros evalúen la situación así. Sentí la
injusticia en su máxima expresión, por un lado asaltada en mi buena fe y por
otro, el pensar que esto pasó por “ser mujer y estar sola”.
Por ello considero importante
seguir en la lucha para transformar estos imaginarios. Todavía se piensa que
ser mujer y estar sola en muchos casos es una desventaja, una oportunidad para
aprovecharla y estar expuestas fácilmente a algún mal. Mucho en qué pensar y
trabajar para aportar en este camino a propósito del Día Internacional de los
Derechos de la Mujer.
Después de siglos de lucha,
los derechos de la mujer siguen en permanente riesgo. A veces siento que
fácilmente lo ganado se puede perder. El mundo occidental continúa su modelo
patriarcal y mientras se ha avanzado en unos temas, otros siguen sin superarse.
Si, muchas podemos estudiar, ser profesionales, ser independientes económicamente,
decidir ser madres o no; podemos vivir nuestra sexualidad y conocer todo
nuestro potencial. Pero muchas no. También, no podemos vestirnos como se nos dé la gana, si
tenemos una vida sexual activa nos califican de “putas”, pretenden definirnos
por la belleza y no podemos estar solas en algunos sectores o en horas del día porque
nos pueden violentar. Adicionalmente en lo laboral difícilmente la remuneración
es igual a los hombres, pese a desempeñar las mismas funciones, y se tienen pocas oportunidades de ocupar cargos
altos o directivos. En fin, el camino no está ganado, aún falta mucho.
De otro lado, existen muchas
otras culturas donde la mujer es un ser inferior a callar, a ignorar y a
desaparecer sin ninguna consecuencia. Muy bien lo expuso un reciente artículo
llamado “El mundo, un lugar difícil para millones de mujeres” (http://theobjective.com/investigations/es/2015/01/08/el-mundo-un-lugar-dificil-para-millones-de-mujeres?utm_source=Outbrain&utm_medium=cpc&utm_campaign=investigations).
Los datos son escalofriantes y por estas mujeres atrapadas y para que lo logrado no se pierda, aún se debe continuar dando la pelea.
Por todo lo anterior, el Día
Internacional de la Mujer debe ser una fecha para evaluar estas situaciones,
continuar en proyectos y apuestas sociales y culturales para cambiar estos modelos
e imaginarios. Si por estos días pedimos que nos regalen flores, anillos,
vestidos, chocolates y otras cosas por el estilo, es porque desconocemos la historia, las
luchas de ayer, la de hoy y las que faltan. Además le damos un mensaje
equivocado a muchos hombres que también están en la lucha por cambiar sus
masculinidades. Ellos aún reclaman su ternura, el derecho a llorar, a disfrutar
de la cocina, a tener miedo, a no ser valientes todo el tiempo, a ser débiles,
a no tener que hacer la guerra.
Por tanto, mujeres y hombres, a propósito de estas fechas, lo que debemos hacer es trabajar unidos
para redefinir nuestro ser mujer y ser hombre, y defender nuestros derechos, la
igualdad desde nuestras diferencias.
foto de: http://cartelesdelmundo-ppatt.blogspot.com/2012/03/8-de-marzo-dia-internacional-de-los.html
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